Marea roja en Villicum

Casi con el mismo argumento pero con otros actores. En la tercera fecha del Súper TC 2000 se concretó la amenaza de Toyota, que calcó el resultado que había logrado Renault en las dos primeras carreras de la temporada y consiguió un contundente uno-dos con Matías Rossi y Julián Santero en los papeles protagónicos. “Tengo una alegría enorme, es un resultado que necesitaba el equipo. Sobre el final me informaron desde boxes que debía bajar el ritmo para cuidar el auto”, remarcó el piloto de Del Viso después de lograr la victoria número 31 en la categoría. En cambio, y pese a que después fue más diplomático, el mendocino se bajó contrariado: “No sé si tenía para pelearlo, pero no poder hacerlo me da un poquito de bronca”.
Esta vez, al pobre espectáculo se le sumaron inusuales problemas técnicos. En la largada con partida detenida siempre hay una dosis de riesgo, pero es inaceptable que cuatro de los 17 autos tuviesen problemas. A Canapino casi se le para el motor, no le entró el cambio a Ardusso y algo parecido le sucedió a Yannantuoni, mientras que a Gaglardi Genné directamente se le detuvo el impulsor. Las consecuencias quedaron a la vista, con el Fiat de Werner incrustado en el Renault de Ardusso, que también recibió un golpe de Fabián Yannantuoni.

El relato de Ardusso. “Recibo el aviso de bandera verde en el fondo del lote. Coloco el freno de mano, aprieto el embrague, pongo primera y la marcha no entra. Sigo intentando y mirando el espejo, pero no enganchó nunca y me preparé para el impacto. Fue un momento muy feo, algún problema hubo que no entró la primera. En las carreras anteriores no me había pasado. Físicamente estoy bien, lamento que esto suceda porque no pudimos dar pelea en esta carrera, pero son cosas que pueden pasar cuando hay partida detenida”.

El análisis de Marcelo Ambrogio fue claro: “El auto de Ardusso quedó muy roto, del parabrisas para atrás hay que hacerlo de nuevo. ¿Qué pasó? Descubrimos que en la grilla el motor regula a 2.600 rpm, pero cuando se superan las 2.500 vueltas no se puede acoplar la primera marcha”. Increíble pero real.
Todos ilesos, muchos daños en los autos, bandera roja y la decisión de volver a largar, pero en movimiento y en fila india. Una desprolijidad basada en el temor de que se repitan los problemas. “Fue un planteo de varios equipos que se sumó al pedido de la categoría. Accedimos y lo más simple fue hacerlo en fila india, como cuando la pista está húmeda”, explicó el comisario deportivo Diego Mesa.
La carrera fue un monólogo de los Toyota. Incluso sacaron tanta ventaja que llegó la orden para que Santero no ataque la posición de Rossi. Mientras tanto, el tercer puesto fue cambiando de manos: se quedó Agustín Canapino (“se paró el motor y después se mantuvo en tres mil vueltas”), abandonó Facundo Chapur (“se rompió un semieje”) y quedó el camino libre para el podio de Matías Milla y el cuarto lugar del puntero del campeonato, Leonel Pernía. “No es malo largar octavo y llegar cuarto si mis rivales en el campeonato no suman fuerte”, razonó el tandilense.
Fue un fin de semana muy “hablado”, en el que incluso hubo críticas internas. Hay seis equipos, uno por cada marca, y varios pusieron el grito en el cielo. Desde suspicacias por la “mala estrategia” de Renault en la clasificación hasta una extensa reunión para apaciguar las disconformidades técnicas, pasando por la propuesta de Jorge Rizzutto, director deportivo de Fiat, para crear una especie de Copa de Oro al mejor estilo Turismo Carretera. “Si seguimos así, en la quinta fecha estará todo decidido”, enfatizó el dirigente. Son temas que se trararán el 23 de mayo en la reunión que mantendrá la categoría con las fábricas en la sede central del Automóvil Club Argentino.

Los mismos 17. No hay más participantes porque no hay motores disponibles. Así de simple. Hasta que no lleguen más impulsores provenientes de Francia el cupo está cerrado, y fue así como por segunda carrera consecutiva Alessandro Salerno se quedó con las ganas de acelerar el cuarto auto del equipo Chevrolet. Un tema que también preocupa a Fiat, que planea incorporar un vehículo para Bruno Armellini. “Sólo tenemos 20 motores. En las próximas semanas llegarán otros 10 y recién entonces podremos incorporar otros autos”, remarcó el presidente de la categoría, Edgardo Fernández.

Súper TC 2000, 3ª fecha, San Juan Villicum (4.300 metros)
Final (23 vueltas, 1 neutralización), 19 de mayo de 2019, 17 inscriptos
1º Matías Rossi (Toyota Corolla), 45m48s272 a 129,550 km/h
2º Julián Santero (Toyota Corolla) a 0s362
3º Matías Milla (Renault Fluence GT) a 5s334
4º Leonel Pernía (Renault Fluence GT) a 7s476
5º José Manuel Urcera (Honda All New Civic) a 19s481
6º Ricardo Risatti (Honda All New Civic) a 19s681
7º Tomás Gagliardi Genné (Chevrolet Cruze) a 28s636
8º Facundo Conta (Renault Fluence GT) a 35s986
9º Juan Ángel Rosso (Honda All New Civic) a 41s587
10º Matías Muñoz Marchesi (Fiat Tipo) a 1m13s746
11º Bernardo Llaver (Chevrolet Cruze) a 2 vueltas
NC Facundo Chapur (Citroën C4 Lounge) a 6 vueltas
NC Agustín Canapino (Chevrolet Cruze) a 19 vueltas
NC Marcelo Ciarrocchi (Citroën C4 Lounge) a 23 vueltas
NL Facundo Ardusso (Renault Fluence GT)
NL Fabián Yannantuoni (Fiat Tipo)
NL Mariano Werner (Fiat Tipo)
Récord. Matías Rossi (Toyota Corolla), 1m49s755 a 141,041 km/h (giro 5)
Sanciones. Apercibidos Facundo Conta y Tomás Gagliardi Genné (mutuas maniobras peligrosas)
Pole. Matías Rossi (Toyota Corolla), 1m48s707 a 142,401 km/h
Nota 1. La carrera se detuvo con bandera roja en la primera vuelta y se volvió a largar con la grilla original, pero en fila india
Nota 2. Todos con motor Oreca 2.0 turbo de 4 cilindros en línea y 389 HP a 7.250 rpm.
Nota 3. Promedios recalculados con la medida de 4.300 metros.

Campeonato (3 fechas de 12). 1º Leonel Pernía, 58 puntos; 2º Julián Santero, 37; 3º Matías Rossi, 32; 4º Facundo Ardusso, 32; 5º Agustín Canapino, 20; 6º Matías Milla, 20; 7º Mariano Werner, 15; 8º Tomás Gagliardi Genné, 12; 9º José Manuel Urcera, 11; 10º Ricardo Risatti, 7 unidades.
Próxima fecha. 9 de junio en Rosario, Santa Fe.

Foto. Prensa Súper TC 2000.